domingo, 30 de mayo de 2010

Futurismo



Al final, luego de casi un año sin colgar nada, vuelvo a este sitio abandonado de la blogosfera para escribir un predecible post sobre Lost. Ja, post y lost riman!

Pero pasaron otras cosas. En el día de la fecha, acompañando a mi hijo en plan de trabajo práctico para plástica, fui a Proa a ver la muestra sobre futurismo. Y quedé hipnotizada. Estuvo bueno ir atando cabos y concluir por ejemplo que Metropolis es una película marcada por la estètica del futurismo. Es obvio tambien que el movimiento influyó en la arquitectura de los años del fascismo. Y es indudable que Francisco Salamone, el arquitecto que tomó a cargo los proyectos de obra púbica en la década del ´40 en la provincia de Buenos Aires, tuvo al futurismo como eje de su obra. Podríamos hablar de futurismo pampeano. (A propòsito de esto, incluyo la foto del cementerio de Azul)
Me pareció, viendo las pinturas y fotografías expuestas en Proa, asi como escuchando las partes del Manifiesto, que el futurismo solo podía ser expresión del éxito. Una especie de triunfalismo, que cultivaba el mito de la victoria en una Italia que tal vez se sentía desdeñada por el mundo. La posterior adherencia de Marinetti, su ideólogo y creador, al fascismo me confirmò un poco esta sensación.
Más allá de la implicancia política que tuvo el movimiento, no puede uno evitar sentirse fascinado con esas imágenes monumentales. Con la persecución del movimiento. Y con el hecho de ser un tipo de expresión artística multifacética que se creó desde la nada. Una expresión de voluntad de parte de sus creadores.

(La otra imagen que incluyo es una foto de la obra perteneciente al movimiento de la aeropintura, de Tulio Crali; su nombre, "Inmersiòn en la ciudad")

Despedida



If God has a master plan
That only He understands
I hope it's your eyes He's seeing through.
(Depeche Mode. Precious)

Posiblemente, como dice la canción, el Dios de Lost vio a través de los ojos de Jack… o no.
Han sido 6 largos años de espera con la ilusión de desentrañar misterios. Al final de cada capítulo se cerraba alguna cuestión y se abrían mil interrogantes. Por no hablar de los cierres de temporada. Seguí a Lost desde el principio con la expectativa de un chico que escucha un cuento. El procedimiento utilizado fue sencillo y brillante: era mostrarte constantemente la zanahoria, convidándote un trocito pequeño, pero dejando lo mejor para más adelante. De eso, y de una historia fascinante fue de lo que se alimentó la (seguramente) futura leyenda.
Ahora todo el mundo hace conjeturas sobre los destinos de los personajes, se efectúan balances y análisis de los múltiples posibles significados de cada detalle de la serie. Muchos creen que las dos horas y media del último capítulo no alcanzaron para responder todas las preguntas que se habían acumulado en estos seis años. Lo más que pudimos obtener fueron explicaciones sobre “detalles macro”. Hubo detalles de las microhistorias que serán cabos sueltos para siempre. Y con tantas ramificaciones, habrá posiblemente cosas que ya han sido explicadas, pero a las que no les prestamos la suficiente atención, o que sencillamente no recordamos. Al estilo de esos libros de los ’80, donde podías saltarte de página para continuar la historia a tu gusto (Elige tu Propia Aventura, creo que se llamaban), en nuestras imaginaciones comenzarán a abrirse múltiples posibilidades para las cuestiones no explicadas.
Según lo que entendí inicialmente, la sexta temporada planteaba la posibilidad de lo que hubiera pasado si el Ocean 815 no hubiera caído en la isla. O posiblemente, se trataba de un mundo paralelo en el cual las existencias de los personajes seguían un curso común y corriente (aunque no del todo), como intentando demostrar que, después de todo, el regreso no deparaba felicidad o plenitud. El viaje a o desde Australia se relacionaba con algo vital para la existencia de los protagonistas. Después de eso tu vida seguía siendo una vida normal, gris, solitaria… o te podías caer en la isla. La pregunta central (pensé yo) era: ¿qué hubiera pasado si el vuelo hubiera llegado a destino? Bueno, acá lo tienen, esto hubiera pasado: la comprobación de la monotonía, la chatura de la vida. Nadie era feliz al llegar a Los Angeles; los problemas y angustias de la existencia aparecían y se reproducían de un modo alarmante. Aunque finalmente la realidad paralela ha sido interpretada por la mayoría como una especie de purgatorio.
Pero entonces, ¿qué era la isla? La isla podría ser el cielo, o el infierno, o el purgatorio, o todo eso. O el sitio desde donde se rigen los destinos humanos. El territorio sin tiempo adonde van a parar las infinitas posibilidades de nuestras existencias. Porque cuando se sufre alguna desgracia o alguna pérdida las personas siempre tendemos a plantearnos aquello de ¿qué hubiera pasado si…? Bien, justamente: los caminos que decidimos no tomar, o aquello que por voluntad o azar no hicimos, todo eso digo, termina descansando en la isla. Eso pensé. Otra posibilidad era que la isla fuera el sitio para desplegar nuestra individualidad, menuda metáfora por cierto: seres humanos como pequeñas islas dentro de la gran isla.
A mi parecer, Lost fue absolutamente determinista. No intervino el voluntarismo en el diseño de la serie, porque si la teoría predominante en Lost hubiera sido voluntarista, posiblemente no hubiéramos tenido serie. Según Lost, todo ocurre por alguna causa, aunque en una primera mirada pueda parecer que mucho de lo pasó allí fue azaroso. Los dichos de Schopenhauer cuadran perfectamente con las ideas de la serie. Dijo el filósofo: “... todos creen a priori que son perfectamente libres aun en sus acciones individuales, y piensan que a cada instante pueden comenzar otro capítulo de su vida… pero a posteriori, por la experiencia, se dan cuenta –a su asombro- que no son libres, sino sujetos a la necesidad; su conducta no cambia a pesar de todas las resoluciones y reflexiones que puedan llegar a tener, desde el principio de sus vidas hasta el final de ellas, deben soportar el mismo carácter…” Cada cual debió acarrear las consecuencias de sus elecciones con lo que tenía, el propio comportamiento los marcó. Estar en la isla fue enfrentarse finalmente al propio destino. Como diría una amiga: la isla fue como un test para cada uno de los personajes. Y lo bueno y lo malo de cada uno, su estupidez y su inteligencia, su capacidad de amor y la de odio, el egoísmo y la solidaridad de cada uno, todo eso lo fue mostrando cada personaje en distintos momentos de la historia. Pero todos, desde el más bondadoso hasta el más perverso, todos tenían su trasfondo humano.
La parte más interesante para mi gusto fue (creo) principalmente en la segunda temporada, donde se contrapusieron dos hipótesis: la científica (encarnada en Jack) y la metafísica (encarnada en Locke) donde, parafraseando a Hamlet “creer o no creer, esa era la cuestión”. Mientras predominó ese contrapunto, la serie me resultó por demás apasionante. Como atea, siempre me entusiasmé mucho más con la explicación científica de los misterios. La cuestión del electromagnetismo, la imposibilidad de procrear en la isla, mezclado con los efectos curativos de la isla, la aparición de las voces, la iniciativa Dharma, en fin, tantas cosas que nos fascinaban y nos mantenían en vilo, hacíéndonos preguntar si la isla no era un gran experimento natural. La aparición de Daniel Faraday al final de cuarta temporada me reavivó el entusiasmo. Parecía que Daniel nos podía aportar muchas respuestas. Pero ya finalizando la quinta temporada y afianzándose la sexta, me di cuenta de que los autores y por ende la historia habían sido ganados por el punto de vista metafísico. Es claro que es más fácil echar mano de la metafísica para poder explicar tantas cuestiones que habían quedado abiertas durante el desarrollo de la trama. Eso permite una resolución más fácil y abierta a conjeturas e interpretaciones.
Y no me convence la muerte como momento final de reconciliación con uno mismo y los demás, porque la muerte en si creo que es la nada. Mientras la sangre fluye y el cerebro funciona, es posible que podamos modificarnos y mejorarnos a nosotros mismos y a nuestro entorno. Luego sobreviene la nada, y cuando no tenemos nada, ni vida, difícilmente podamos enmendar los errores cometidos.
Aunque la historia haya finalizado con muchos interrogantes, y el desenlace metafísico tal vez no me convenza completamente, lo verdaderamente interesante es el camino recorrido. Porque todos los personajes eran seres humanos imperfectos, y es posible que ninguno haya sufrido algún cambio sustancial en su modo de vivir. Todos, repito, fueron imperfectos, monstruosos, solidarios, individualistas, mentirosos, nobles, leales, irascibles, escépticos, impacientes, confiados, cobardes, valientes, todo eso a la vez, y la lista podría seguir. A todos les cupo algo de esto. Algunos buscaron constantemente alguna explicación, otros nada más confiaron. Podrían ser dos bandos en una puja vital, pero es posible que se trate de las dos partes inevitables de todo ser humano. Tal vez se trataba nada más y nada menos que de la vida y la muerte.

lunes, 29 de junio de 2009

La gente que vota por el cambio


Provengo de una familia de gente trabajadora. Me crié en un barrio alejado del centro, con calles de tierra. Éramos una familia común, de clase media. Formo parte de la primera generación de profesionales universitarios en la familia. Hemos vivido al día, nunca me faltó lo básico, pero seguro que nunca nos sobró la plata. Mis viejos invertían todos sus pesitos en la casa. Explico todo esto como para que el que lea se dé una idea desde dónde hablo. Y tal vez pueda comprender porqué siento lo que siento. Porqué me siento fuera de lugar, casi siempre, en los círculos en los que tengo que moverme.
Y estas cosas vienen a cuento en relación con las elecciones de hoy. Aunque la reflexión empezó hace mucho tiempo, pero en épocas eleccionarias uno piensa más en estas cuestiones.
No soy una conocedora de la ciencia política. Y tampoco sé interpretar los signos sociales como podría hacerlo por ejemplo un filósofo, o un sociólogo, o un analista. Por eso lo que diga puede sonar medio naif o demasiado superficial, depende.
Desde la infancia siempre he tenido la impresión de que en Argentina sobrevuela constantemente una suerte de prejuicio sobre la pobreza. La pobreza, o mejor dicho, los pobres (porque la pobreza es un concepto abstracto)
Y para muestra, un ejemplo: reunión de sábado a la noche, con asado, quincho, picada, vino. Es en casa de uno de los jefes. Tipo de buen pasar, chalecito en el conurbano, coche, mujer linda, hijas adolescentes. Digamos familia de clase media acomodada. La charla gira en torno a las reglas de tránsito y el respeto a las mismas. Uno de los comensales comenta cómo se maneja el tema del tránsito en Chile. Otro empieza a recordar viajes a EEUU y Europa, lugares donde la gente es “respetuosa” de las normas. En fin. Se comienza a hablar de las reglas aquí, de cómo están hechas, etc. Y allí comienza la primera seguidilla de lugares comunes: que acá todo se hace a medias, que se toman decisiones ridículas, que el scoring es una garcha. Que para qué a la noche por autopista tenés que ir con máxima de 80, que no tiene sentido si no anda nadie por la autopista. Primer pensamiento que se me ocurre mientras escucho: manejar de noche es por regla más peligroso ya que hay menos luz, la visión no es tan buena como en el día, es más probable que te de sueño, de noche uno ya está medio cansado y los reflejos no funcionan igual; ergo, si vas rápido hay más chance de accidente. El marido de una compañera de trabajo cuenta indignado que una noche viniendo por autopista la cámara de no se qué puente de la Gral. Paz le sacó la foto y cuando le mandaron la multa a la casa, la imagen marcaba 177 km/hora… ¡y encima tuvo que pagar la multa! A estas alturas no sé si no se escuchan lo que dicen, porque ensalzan países altamente respetuosos de las normas, pero a ellos las normas les parecen mal… ¡porque son de este país!! OK, este país es una mierda entonces las reglas de este país no sirven, y por lo tanto no se deben respetar. O quien las haga debe pensar en estas especies de espíritus prepotentes que tienen la convicción de que las reglas son para otros. Bien, luego del tránsito, alguien comenta sobre las calles del municipio donde vive el anfitrión (Ituzaingó). Resulta que el intendente (¡se llama Descalzo!!) es un político que está hace años enquistado en el puesto de intendente. La dueña de casa se queja de que “siempre hace obras en un asentamiento (villa miseria) grande del municipio" porque, a su parecer, de ahí vienen los votos que lo eternizan en el poder; "acá en nuestro barrio no produce ninguna obra”, dice. Trato de explicar mi postura: ni ella ni yo seguramente ayudaremos a la gente pobre y por tanto debe hacerse cargo el estado. Me mira perpleja y luego ríe sobradoramente, y me explica que si, que el estado se haga cargo pero no con la plata de los impuestos que ella paga… Una de las dos entendió mal el rol del estado en el cuidado del bienestar de los ciudadanos porque, que yo recuerde, los impuestos se pagan para cuidar el bienestar de todos. Moraleja: los pobres, tontos y manipulables, le dan el voto siempre a la lacra política de Argentina. Me acuerdo de Menem y pienso si todo en definitiva habrá sido culpa de los pobres. Le pregunto entonces si les falta agua corriente, cloacas, gas natural, etc., y me responde que no. Vi que las calles son pavimentadas en ese barrio. Todo muy prolijo. ¿No pasa el camión a recoger la basura tal vez?. No, no, nada de eso. Lo que pasa es que hay poca iluminación en la calle, y por el problema de la inseguridad, se sienten desprotegidos. Me imagino cómo se debe sentir entonces la gente del famoso asentamiento. ¿Cuáles serán las obras que se necesitan en este barrio de gente acomodada?.
A continuación se cae de maduro que la gripe A será tema de conversación. Argumentos: el gobierno no tomó bien las medidas de prevención y ahora la enfermedad se extiende de modo alarmante. Todo mal. Advierto que si uno mira el mapa de OMS en Internet, es notable que la enfermedad se extiende mucho en países donde es invierno en este momento, en lugares con climas frios. Pero a todos les parece débil mi observación. Para integrarme mejor en esta parte de la charla debería haber hablado del negociados del gobierno y la empresa que produce Tamiflu o algo así, y ahí si mi discurso hubiera sido más tenido en cuenta. En otro momento se comenta sobre un aumento de la pobreza. Otra perlita surge entonces: parece que luego del 2001 paulatinamente se había modificado el mapa de la pobreza en la zona, pero ahora se nota que cambió la “clase de gente” y pasan muchos pobres por la calle, “se los ve de nuevo”. En fin….
Hace unos días en Artepolítica María Esperanza Casullo (kirchnerista hasta la molleja, parece) se preguntaba y no acertaba a explicarse quiénes son los votantes de De Narváez. La columnista entendía el voto kirchnerista, el voto a Pino Solanas, incluso el voto al macrismo capitalino, pero no entendía cómo una figura como De Narváez podía suscitar el apoyo de alguien. Bueno, María Esperanza, no hay que buscar tanto. El voto de De Narváez es justamente el de gente como la que describo arriba. Te los presento si no los conocías. Es la gente que nunca se plantea que su situación es un poco mejor que la de muchos, y siempre exigen algo más. Y no es que esto esté mal. Es nuestro deber de ciudadanos exigir al estado el bienestar. Pero no les importa el bienestar general, como dice la Constitución. Sólo es importante su propio bienestar, y los demás que se arreglen, y los pobres que se jodan por no saber planificar... y asi. La palabra repartir no existe en su léxico. Sus preocupaciones son las propias. Entender el país como un todo no entra en esos cerebros. No se imaginan que si las cosas mejoran para los menos afortunados, es posible que a largo plazo podamos ser un país mejor. Manejan una especie de dialéctica del egoísmo. Y esa gente es la que hace ganar a un personaje como el que hoy está ganando en provincia de Buenos Aires, o como los que vienen ganando en la ciudad de Buenos Aires.

miércoles, 24 de junio de 2009

Mis proyectos cambian cada 48 horas


Ni siquiera voto en provincia de Buenos Aires. No vivo en provincia de Buenos Aires. Pero De Narváez me parece indudablemente el verdadero "lado oscuro" de la política de estos días. Todavía no explicó porqué su celular aparece en el listado de llamadas de un jefe narco o yo qué se... y la gente piensa en votarlo. Nos cuenta que está por tener el sexto hijo: "estamos esperando el sexto...", dice... pero en realidad es el tercero con su segunda esposa. No tengo nada contra el divorcio, pero es más honesto decir "estuve casado y con mi primer mujer tuve tantos hijos, me divorcié, volví a formar una familia...", que esta mentira del familión.

En fin.

Pero lo mejor: primero (hace dos días) era privatista. Ahora, como los números deben haberle bajado, se pasó a estatista asi, sin más. Pensar que hay gente en económicas que desde décadas viene peleándose y discutiendo sobre cuál es la mejor política económica para este país. Tipos que estudian esto, lo analizan, dicuten, escriben ensayos, investigan sobre estos temas. Pero para el Colo es fácil. Lo medita 5 minutos y cambia en un santiamen su pensamiento económico. Un blooper. Y hay tanta gente que lo va a votar...

Como dijo el gran Groucho: "éstos son mis principios, pero si no le gustan, tengo otros".

lunes, 22 de junio de 2009

¿Quién les cree a estos dos????


Reyes del no discurso. De la nada. No les importa nada más que aquellas cosas que incumben a los de su clase. Me preocupa pensar que en CABA ganará Michetti: alguien que no expuso ninguna idea hasta el momento. Y que trabajó poco, muy poco a lo largo del tiempo que dura su gestión.

Y a estos dos: yo pregunto, ¿alguien les cree realmente algo?. ¿Alguien piensa, cree en su corazón, que a uno de éstos le importa realmente el país???

POR DIOS!!!! ¡Qué país generoso!!!!

lunes, 13 de octubre de 2008

Un asco


Espero que alguien que lea esto piense, como yo, que el tal Baby Etchecopar es un asco de ser humano. La indignación que me produjo escuchar comentarios de tal persona (¿se le puede llamar persona a alguien asi???), y contra mi voluntad, mientras viajaba en un taxi, me lleva a escribir esto.

Un análisis que me gustó


Más abajo, un análisis leído en el diario. Como la economía no es un tema que yo entienda, poder leer algo de modo placentero parece lejano y difícil, pero en este caso no fue así.

martes, 30 de septiembre de 2008

Crack....


Qué cosa el capitalismo real: aunque a la cagada se la hayan mandado George W et al., y los simpáticos y lindos chicos de la NYSE, parece que igualmente el riesgo país (medido por uno de los bancos que quebró!!!!!!) subirá y nos esperan tiempos aciagos... Todo por ese asunto tan cool de la mariposa que aletea no sé dónde y hace caer las bolsas del mundo.

Yo estoy esperando el próximo transbordador a marte, para ver si allá logro, al llegar, instalarme en el equivalente del hemisferio norte terrestre y asi, al menos por una vez, poder sentirme en el equipo ganador.

jueves, 25 de septiembre de 2008

¿Por qué no sale asi nomás???


Me cansan, me cansan, me cansan las preguntas sin respuesta:
- ¿Por qué llora el bebé???
- ¿Cada cuánto le doy la teta???
- ¿Qué le puedo dar para los cólicos???
- ¿Por qué estornuda???
- Tiembla de frío... ¿lo abrigo más???
- ¿Por qué no quiere comer???
- Usted me dice que está todo bien pero... ¿está todo bien???
La inseguridad y el miedo que aqueja a muchas mujeres luego de tener un bebé es un hecho estudiado, pero también es llamativo que con la preparación que recibe hoy una mujer previo a tener un hijo, se manifiesten tantas dudas en los días siguientes. Y que necesiten tanto reaseguro sobre el manejo de las situaciones. Porque no hablo de mujeres que han parido en el hospital, solas, con apenas algunos controles prenatales hechos y no mucho más; y sin embargo, a pesar de las condiciones poco amigables en las que suelen transcurrir su parto, una vez que ven los ojos de su hijo entienden de qué va todo, y no necesitan repreguntar mil veces las mismas cosas: se dejan llevar por su instinto y allá van.
No: hablo de mujeres que tienen una prepaga, se hacen 8 mil ecografías (tres D, cuatro D, cinco D...), van al curso de preparto, las acompaña el esposo durante el parto tomándoles amorosamente la mano y animándolas, tienen a toda la familia alrededor.... En fin. Así y todo, los días posteriores al nacimiento los viven como si fueran el prólogo de alguna clase de tragedia inexplicada.

domingo, 21 de septiembre de 2008

To cheat or not to cheat


Una tarde de invierno, pocas ganas de hacer nada y un poco de investigación en el cable, pueden conspirar para que se produzca un milagro.
Paso a contar: a punto de dormirme una mini siesta, intento una rápida pasada de zapping. Llegando al canal I-Sat, me encuentro con una película que acaba de empezar. Ya pasaron los títulos asi que para saber más sobre lo que voy a ver, tendré que esperar las propagandas, o recurrir a la revista. Entreveo a Jeff Daniels (actor que me cae simpático... es más: creí estar enamorada de él en mis épocas de adolescente luego de haberlo visto en “La rosa púrpura del Cairo”), por lo que paro con el zapping y me dedico a enterarme de qué viene la cosa. De acuerdo a las primeras escenas deduzco que el personaje de Daniels, Gerald Plecki, es un profesor de ésos que uno podría calificar de entusiasta, enfrentado a un alumnado digamos poco motivado. Comienzo entonces a sospechar que se trata de una de esas películas que los norteamericanos llaman inspirationals, donde se cuenta una historia de superación y... en fin.... el sueño americano y etc.... A pesar de esto sigo mirando porque aclaro algo: me gustan esas películas, me gusta emocionarme y llorar viendo como una manga de perdedores se vuelven ganadores. Después de todo, soñar no cuesta nada en una tarde de invierno.
Bueno, sigo.
La película avanza y ocurre que el profesor (de Inglés, para más datos) decide entrenar al equipo que participará en el Decatlón Académico de las escuelas secundarias de Chicago. Cabe aclarar que la escuela en la que enseña es una de esas escuelas estatales sobrepobladas y con poco presupuesto, tan aptas para las historias ejemplares. Los alumnos no creen mucho en su propio éxito, dado que a la competencia la viene ganando por 9 o 10 años consecutivos otra escuela, privada y con más recursos, Whithney Young, considerada de excelencia académica. A Steinmetz, la secundaria de los personajes de la película, concurren alumnos de bajos recursos, la mayoría de ellos provenientes de hogares bastante quebrados. Sin embargo, una alumna bastante aventajada (Jena Malone) se entusiasma con el desafío y ayuda al profesor Plecki a reclutar el equipo para el Decatlón. Comienzan a estudiar, cosa que deben hacer como tarea extracurricular, y con poco apoyo del colegio. Se esfuerzan y finalmente participan de la prueba, en la que exhiben un desempeño modesto, quedando apenas en el quinto puesto. Pero este puesto les permite pasar a la competencia estatal. Sin embargo, nuevamente se descorazonan un poco, ya que la escuela rival les sacó bastantes puntos de ventaja y el grupo comienza a dispersarse, y el entusiasmo se va debilitando. Hasta aquí, todo más o menos dentro de lo esperable. Pero entonces, uno de los chicos aparece un día con una copia de las preguntas del examen. Y después de muchas películas sobre autosuperación, uno da por descontado que el profesor hará lo correcto, instando a sus alumnos a no utilizar el examen robado, a seguirse esforzando, y participar y ganar actuando honestamente. Al menos, dentro de los mitos a los que Hollywood nos tiene acostumbrados, el de la meritocracia es uno de los que más les ha funcionado por décadas. Pero entonces ocurre un raro quiebre porque, luego de una muy corta reflexión sobre el dilema moral que se les plantea, la decisión unánime de los personajes es que usarán las preguntas conseguidas para poder ganar la competencia. Es decir que deciden hacer trampa. Los chicos, poniendo en práctica distintas estrategias para que no sea obvia su trampa, ganan la competencia estatal. Por supuesto que se convierten en la Cenicienta del cuento, y todos los adoran en la ciudad, trayendo a colación ese otro mito tan caro a Hollywood del “tú puedes”... Pero, a instancias del entrenador de la escuela rival, muy herido en su ego por haber perdido frente a semejante escuela, se inicia una investigación bajo la sospecha de que los alumnos de Steinmetz no jugaron limpio. Lo que viene después, resulta emocionante en el sentido de que los adolescentes deciden defenderse, interpretando la investigación como un ataque por parte de los más poderosos hacia los más débiles. Y resuelven mantener su posición hasta las últimas consecuencias. A estas alturas, el profesor, tan involucrado en la mentira como los propios alumnos, decide respaldarlos hasta el final. Recurren a abogados, y en el escándalo también se cuelan los medios, la opinión pública y todos los elementos imaginables que concurren en situaciones de este tipo. Obviamente la trampa se descubre, a los chicos les retiran sus medallas, se produce el castigo social esperado, y Whitney Young gana por enésima vez la competencia académica. Y colorín colorado... Lección final podría ser: no mientas, porque te puede ir muy mal. Sin embargo...
La película tiene varios "disparadores" (como dirían los psicólogos) que me movieron a reflexionar. Para empezar y, repito, pensando en las historias a las que nos tienen acostumbrados las películas estadounidenses, me encantó lo subversivo de la idea de trampear para sabotear un sistema. Porque no creo, como me dijo alguien que tambien había visto la película, que se trate de la noción de ganar a cualquier precio. Pienso que el profesor y los alumnos persiguen algo un poco mas grande que la idea de ganar, y es el hecho de cambiar unas reglas de juego que, hasta ese momento, estaban armadas para que sólo y siempre la misma escuela privilegiada pudiera vencer y aumentar su prestigio. Por otro lado, el comité encargado de desenmascarar a los chicos utiliza tácticas coercitivas que no se corresponden con la magnitud de la falta investigada, interrogándolos por separado, con métodos policiales, de manipulación psicológica. Uno se pregunta si es necesario llegar a tales niveles (y más preocupante es saber que se trata de un caso de la vida real) y porqué y para qué se llegó a esos niveles. Y la respuesta quizás obvia es justamente que el incidente ponía al descubierto un sistema educativo injusto, desigual, que funciona para unos pocos. Y, como siempre que el cine funciona haciéndonos reflexionar, no se puede evitar pensar en nuestra propia realidad, donde el sistema es a ojos vista injusto y desigual. Aquí también existen diferencias en el nivel educativo de las escuelas según pertenezcan al ámbito privado o al público, o según el barrio en el que estén localizadas. E incluso muchas escuelas públicas prestigiosas se comportan de un modo elitista en algún punto. Lo que permite que exista una educación para los incluidos en el sistema y otra para los excluidos. Esto es lo que trae a colación la película, o la pregunta que deja: ¿qué es peor: hacer trampa para que una escuela pobre se haga visible socialmente y sus alumnos tengan posibilidad de autoafirmarse, o plantear las reglas del juego para que una escuela prestigiosa gane eternamente de local? Es como si nos dijeran que vale la pena hacer trampa para llamar la atención sobre una situación injusta. La mayor virtud de la película es hacernos compenetrar con un grupo de tramposos y hacernos sentir que estamos tras algo bueno y honesto. Nos crea ese tipo de empatía. Y aquí tienen mucho peso las actuaciones, tan convincentes, de Daniels, Malone, y el resto de los chicos.
No se juzga la mentira o la trampa como pecados irredimibles sino como herramientas a las que tal vez tendremos que recurrir en nuestra vida para lograr un poco de justicia. El concepto es discutible, uno puede ser contrario a él, pero no deja de ser atractivo que exista una película que se atreva a plantearlo.
Y vuelvo a las actuaciones porque Jeff Daniels, componiendo a ese profesor desilusionado del sistema, nos envuelve con la lógica de su personaje. Y los alumnos resultan absolutamente creíbles, lejos de los estereotipos de chicos bellos pero tristes. Y Jena Malone, me parece que es una de las mejores actrices de su generación. Lamentablemente no brilla en el olimpo de las diosas como Johansson, pero es extremadamente talentosa e inteligente y, por lo tanto, y para mi gusto, superior a muchas otras de su edad.
Al menos después de bastante tiempo, vi algo que me hizo entusiasmar, y pensar, lo que no es poco teniendo en cuenta lo que generalmente hay para ver.

jueves, 7 de agosto de 2008

Cuaderno


Una amiga, que sabe que me encantan los cuadernos y demás artículos de librería y/o papelerìa me regaló este hermoso cuaderno. Es tan precioso que lo tengo sobre la mesa de luz y no se qué podría yo poner que merezca ser escrito en algo tan bonito.

Espero que se me ocurra algo.

viernes, 25 de julio de 2008

La playa


Veo la noticia en el sitio de La Nación. El título dice algo asi como: Sacude a Italia la indiferencia ante dos gitanas ahogadas. La noticia, de por si triste, me pone más triste cuando leo los comentarios de los lectores. Un/a tal Playaymate dice:


No entiendo cual es el espanto, no veo porque los turistas no pueden seguir con sus vidas si ya con la de las gitanillas (nótese cómo las llama...) no hay mas nada que hacer, desgraciadamente, pero la frase no dice "la vida continua"... si el destacamento destinado para esos casos no se presento inmediatamente para retirar los cuerpos del lugar, los turistas, que, como dice la nota, no son sus parientes, no tienen la obligacion de involucrarse... es un hecho un tanto macabro, pero no creo que es para hacer semajante escandalo ezpeluznante... lamento por las critauritas, y que en paz descancen.


Más abajo, un tal Pinzgau comenta:


Como siempre en estas noticias salen los defensores de "nuestros" valores, criticos de Europa, etc. Comentarios que tuercen, evitan, con tal de poder decir que "aca no pasaria". En vez de leer la parte donde dice que los bomberos intentaron salvarlas desde una lancha, no importando que fueran gitanas,(tenía que importar el detalle???) tal vez incluso a riesgo propio. En vez de leer eso, no, se concentran en la parte de la gente que supuestamente no le intereso o impresiono ver los cadaveres en la playa. Independientemente de que a las chicas no le hubiera servido de nada. Independientemente de que el norte de Napoles es violento. Entre el '79 y el 2005 la camorra mato a 3600 personas. Yo calculo que la gente que esta ahi en la playa no era la primera vez que veian un muerto tirado en algun lado. Pero bueno, independientemente de todo eso, la ultima vez que salieron estos criticos fue con lo de Fritzl en Austria. Despues salieron casos en Argentina mucho peores, como el de la familia en el norte, creo que en Salta, donde padre e hijo violaban a hijas y nietas. Sin sotano. Ojala que no pase.


Una tal Valebocanegra aporta su comentario filosófico:


no habia nada mas por hacer por las nenas, y el hecho que los padres no aparecieran, tampoco ayudo'y tampoco hubo escenas dramaticas que alimenten el morbo de la gente... Que va a hacer la gente? Te vas a poner a gritar y a llorar porque las nenas se ahogaron? . Yo no creo que la "indiferencia" de la gente haya sido solo porque eran "rom". Fue una desgracia y listo. O acaso cuando se ahoga alguien en Punta o Mardel o cualquier otro lugar, la gente se vuelve a su casa y las playas quedan desiertas? No creo...


Estas son muestras de los piadosos y compasivos comentarios de la gente común. Por supuesto que hubo algunos que reflexionaron sobre la indiferencia humana, la tristeza que produce un hecho asi, el racismo en el mundo, etc., se armaron algunas mini-discusiones. A uno que criticó uno de los comentarios tan humanos de aca arriba lo tildaron de resentido. En fin.
Impresionante la compasión, el altruismo y la sensibilidad de la gente.
No me fijé qué pusieron lectores de otros diarios.

miércoles, 18 de junio de 2008

De terror


Mi hijo quiere ver una película pero claro, como todo adolescente de 13 años ¿qué quiere ver???:“veamos una de terror, ma!”. Bueno, OK, saquemos una de terror, qué tanto... Y con esa perspectiva, me encamino al video. Saco (encuentro entre lo que queda, es viernes) "30 días de noche". Al rato, estamos sentados frente a la tele, con el DVD puesto. Preparados... listos... yaaaa!!!!... y bue... empieza el filme...
Todo transcurre en un pueblo lejano de Alaska donde cada invierno sus habitantes deben pasar 30 dìas en la oscuridad más absoluta. Muchas personas del lugar prefieren refugiarse en zonas más cálidas ( y luminosas) del sur durante ese mes, y asi ocurre un peregrinaje masivo de gente cuando falta poco para que se inicie ese mes fatal. Pero (siempre hay un pero en las historias) algunos lugareños prefieren permanecer. Entre ellos, el jefe de policía. Y ahí viene la gran oportunidad para los vampiros. 30 dìas de noche deben ser el paraíso para estos seres. Y una noche, la primera de las 30, los vampiros comienzan a asolar el pueblo. Y se dan una gran comilona.
La película semeja un western: un pequeño pueblo en medio de la nada, algunas personas desencantadas pero orgullosas de pertenecer a ESE lugar, un sheriff (es decir, el jefe de la policía) honesto y valiente a su pesar, enfrentado a unos bandidos (los vampiros) más poderosos y más numerosos. Tienen todas las de perder. Bien versus mal. Héroes contra bandidos. Civilización y barbarie. No niego que los vampiros tienen cierto estilo. Son sanguinarios, si, pero su jefe se permite algunas críticas sociales, algunos planteos filosóficos ("las cosas en las que creen...!!!" le recrimina al Extranjero antes de pasarlo por los colmillos...)

Las muertes terribles, las conversiones (de humano a vampiro, nunca viceversa en una pelicula de esta temática que se precie) y la violencia más absoluta se suceden a lo largo de los minutos (y de los 30 días de noche). El horror más profundo me embarga: ¡noooo!!! ¡el héroe no tiene modo de ganarle a esta caterva de malditos!!! Encima, el personaje del adorador (humano) de los vampiros lo hace el mismo actor (Ben Foster) que hace de Charlie Prince en 3:10 to Yuma. No pinta bien la situación. ¡Qué desconsuelo!
No soy de las que se ríen en las películas de terror. El corazón se me paraliza de angustia. Me atormenta semejante matanza. Agus, por su parte, me dice que le dio sueño (¡nada! ¡no se le para ni un pelo!. Estos chicos de hoy, que no se impresionan con nada), asi que se va a dormir.
Y entonces me quedo sola, en el sofa, temblando de frio y miedo, envuelta en la frazada y pensando “¡Basta vampiros, en nombre de la humanidad, dejen de matar gente!!!”

martes, 22 de abril de 2008

Cafe Lumière


La libertad es un tren... o una ciudad llena de gente en la que las personas resultan anónimas... la libertad es tambien soledad. Y es felicidad. La libertad es poder pensar (como dice en un libro sobre trenes que leí una vez). O tambien, es leer un libro en un bar solitario con la sola y silenciosa compañía de una taza de cafe. Quien no quisiera ser Yoko, la protagonista de Cafe Lumière, y sentir esa paz interior que da el poder leer y pensar.

domingo, 30 de marzo de 2008

Confusiòn mental


Mi mamà, jubilada y "cristinista" hasta la molleja, me dice que apague la tele. Justo en estos dìas complicados, en los que me gustarìa poder meditar tranquila sobre lo que pasa, la tengo en casa instalada.

"Apagà... apagà la tele... sòlo pasan malas noticias. Estos de TN estàn pagados por los del campo". Pienso que no, que por momentos parece en realidad al revès. Sigo igual. Aunque ella apague, yo prendo la tele, y asi nos pasamos la tarde y la noche.

Voy a trabajar. Afuera estalla otro cacerolazo. Los otros que estàn conmigo en la sala de mèdicos son todos pro-campo. No entienden mucho (al igual que yo) de què viene la cosa. Pero los chacareros tienen pinta de campesinos pràcticos y realistas. Parecen buena gente honesta y trabajadora. Y comparten con ellos el prejuicio antiperonista y antimontonero. "Què verguenza este negro de mierda... pensar que esto lo ven en CNN... !", dice uno (¿hay que aclarar que estan hablando de D`Elia?). Pienso que no dudan en apoyar el reclamo chacarero pero... tal vez no estàn comprendiendo que el objetivo de las retenciones es proteger el precio interno de ciertos productos. Claro, no me explico para qué quieren TANTO porcentaje en el gobierno. Me aclararìa que me lo explicaran pero sin usar discursos de campaña (me huele mal todo el asunto de la redistribuciòn, que en la teorìa suena bien, pero en la pràctica no lo veo, no lo siento, no lo vivo).

En casa otra vez, mi hijo (13 años) habla con el padre por TEL. Al cortar, se sonrìe y mueve la cabeza. Le pregunto què le pasa. "Es papà, que està cada dìa màs loco. Ahora dice que a los caceroleros saldrìa a tirarles piedras porque son todos unos caretas que se quejaban de los piqueteros pobres pero no dicen una palabra ahora que los del campo cortan la ruta...". Y si, siempre tuvo un corazòn medio nac-pop mi ex. Me pregunto què diràn su novia y su nuevo cuñado, amantes del sushi y frecuentes asistentes al MALBA (no los pongo en ninguna categorìa, solo me da curiosidad lo que piensan).

"Y vos, ¿què pensàs?", me pregunta el "tredicenne". No tengo idea de què va todo esto. Solo sospecho que, si tomo partido por alguno de los bandos, estoy apoyando alguna idea que no me representa.

viernes, 28 de marzo de 2008

Campo, gobierno, cacerolas...


El conflicto campo/gobierno. De los dos lados sospecho que deben haber bajezas y grandezas. En el medio quedamos los boludos que, al igual que los P y M productores, tenemos que levantarnos todos los dìas y salir a laburar.

No tiene razòn la presidente al salir a bravuconear y bancar a matones como D`Elia (en nombre del pueblo hace cosas de la època de la AAA). Ella tiene el DEBER de buscar alguna soluciòn. De salir a poner la cara pero no frente a una platea llena de acòlitos.

Por otro lado, estan los chacareros. Gente con pinta de buena. Pero peleando por sacar un cachito màs de la torta. Dicen que si no se defienden, los Grobo se quedan con todo. ¿Serà asi??? ¿Dònde andaban cuando en la època del innombrable las ùnicas con cojones para salir a pelear la cosa eran las mujeres que detenìan los remates de los campos?

Por ùltimo, los patèticos caceroleros de zona norte (no vi gente caceroleando en Barracas ni en Viila Lugano), que no entienden nada pero, si es para hacer caer a "la grasa de la presidenta peronista esta" (¡què asco che, què mal gusto para vestirse!!!) esta todo bien.

Despues vienen los supuestos intelectuales "visionarios" que, para ser "cool" y correrse del decadente pensamiento progre, salen con comentarios gorilas que no tienen ni ton ni son (leer las pavadas que escribiò Quintin en su blog, como si la tuviera re clara y gozase de alguna autoridad para decir lo que dijo). Patètico. Dentro de un tiempo, si no es tan arrogante como sospecho, tendrìa que sentir verguenza (propia, no ajena) de haber dicho tantas pavadas.
Yo no me quiero quedar con ninguna de las posturas. Porque no coincido con ninguna. No quiero volverme de derecha para parecer inteligente y visionaria. No quiero salir con discursos de izquierda para parecer popular y sensible. Quiero poder pensar desde algun lado que no sea el que me quieren imponer los bandos de esta puja.
En fin. Veremos què pasa.

domingo, 24 de febrero de 2008

Montevideo 2008 (febrero)


Esta leyenda la vi en la rambla de la parte norte de Montevideo. Me quedé admirada. Fue como un revival de los 60 o los 70...
Un slogan que parece envejecido y sin embargo estaba ahi, solitario, esperando despertar la conciencia rebelde de algun paseante, me imagino. A su autor no se lo podría calificar como un innovador justamente. pero ¡vamos!, no me digan que no les inspira un poco de ternura ... Uruguay, como Argentina, en este momento vive un cierto auge de las exportaciones relacionadas con el campo (eso, creo, vendrían a ser las famosas commodities). En este detalle se debe haber inspirado el autor de la consigna.
Yo creía que la palabra latifundio era un término viejo y gastado, pero evidentemente hay gente que todavía le encuentra un lugar y un significado cuando debe expresar sus ideas...
¡Olvidémonos de las papeleras y hagamos la revolución con los uruguayos!

domingo, 27 de enero de 2008

El poder del tiempo


Lo que transcribo a continuación es un ejemplo de cómo, si se tiene poder, hasta el tiempo se puede manejar:


"El 5 de octubre de 1882, todas las compañías ferroviarias norteamericanas, después de hacerlo la mayoría de las empresas europeas, acuerdan adoptar el meridiano de Greenwich como referencia única de sus propios horarios. Todo ocurre entonces. En efecto, se decide en ese momento, para preparar una solución internacional definitiva al tema horario, celebrar en Roma, en octubre de 1883, una conferencia de astrónomos y geodesistas. En ella se mencionaron diferentes hipótesis: algunos proponen escoger a París, Ferro o el estrecho de Behring, pero la conferencia propone conservar a Greenwich como meridiano inicial. El gobierno norteamericano resuelve el 18 de noviembre de ese año, unilateralmente, dividir el propio territorio en cinco zonas horarias definidas a partir del meridiano de Greenwich.
En 1884, en agosto, el presidente de EEUU propone celebrar en Washington una conferencia internacional para que se fije definitivamente un meridiano básico, “siendo los EEUU el país que tiene los telégrafos y los ferrocarriles cuya extensión longitudinal es la mayor”. El 1º de octubre de 1885, esta “conferencia del Meridiano” reúne a los representantes de 25 países. Para retrasar la elección inevitable de Greenwich, los delegados franceses proponen que se busque un meridiano que pase por un país neutro, fuera de las grandes potencias. Y sugieren nuevamente a Ferro, las Azores, Tenerife, Behring y Jerusalén. Norteamericanos e ingleses responden que eso es imposible porque la conferencia anterior había reconocido que el meridiano básico debía pasar por un observatorio de importancia. La Conferencia no puede entonces sino aprobar los usos de la época: ciertamente, los meridianos de París y de Berlín, entre otros, se utilizan aún, pero mucho menos que el de Greenwich. Este, reconocido ya por cuatro países para sus cartas terrestres (EEUU, Gran Bretaña, Suecia, Canadá) y utilizado por el 80% de las marinas y los ferrocarriles del mundo, se adopta por 18 votos contra dos (Francia y Brasil) y una abstención (Santo Domingo). Después de esta conferencia, Japón lo adopta en 1888 y Alemania lo hace en 1891. Recién el 24 de febrero de 1898 lo adopta Francia…. "
(tomado de Historias del Tiempo, de Jacques Attali. FCE. 1982. Reedición 2001)

jueves, 24 de enero de 2008

Google, googol... ¿lo qué????


Google es una paronomasia....
Una vez pregunté qué significa la palabra “Google”, y me contestaron que el término es una paronomasia.
Bueno, y ¿qué es una paronomasia?. Según Wikipedia sería “una figura retórica que consiste en aprovechar la similitud fonética entre dos o más palabras, frecuentemente con intención burlesca o conceptista”
Pero no sabía paronomasia de qué es la palabra Google. Entonces seguí buscando. Y encontré algunas cosas interesantes.
Aparentemente, muchas personas se han visto sesgadas por la doble o, a veces con “pupilas”, que simulan “ojos” y han creído que google era una deformación de la palabra inglesa goggles, que significa gafas. No está nada mal, teniendo en cuenta que estamos hablando de un buscador. Pero, al parecer, la cosa venía por otro lado.
En realidad Google responde a una broma basada en la paronomasia: sus creadores buscaron un nombre que se pareciera al término matemático que representa un número inmenso, simbolizando el explícito objetivo de Google, de organizar la colosal cantidad de información de Internet. “Googol” es el término matemático que designa un 1 seguido por cien ceros. El término fue acuñado en 1938 por Milton Sirotta, sobrino del matemático estadounidense Edward Kasner. El googol no es de particular importancia en matemática y tampoco tiene usos prácticos. Kasner lo creó para ilustrar la diferencia entre un número inimaginablemente grande y el infinito, y a veces es usado de este manera en la enseñanza de la matemática. Es importante recalcar que un googol es muchísimo más grande que el número total de electrones en el universo, que de acuerdo a lo calculado por Eddington es de 1079.
Y el motor de búsqueda de Google fue llamado asi a causa de este número. Los fundadores iban a llamarlo Googol, pero terminaron llamándolo Google debido a un error de ortografía.
Estos hombres que crearon el buscador, tendrían afición especial por este tipo de números.Hay una anécdota que cuenta A. Paenza en uno de sus “Matemática... ¿estas ahí...?”, en la que dice que estando en Boston una vez vio en el subte un cartel de propaganda que decía asi:
(primer primo de 10 dígitos consecutivos del desarrollo de e).com
La curiosidad lo llevó a consultar a algunos colegas matemáticos y resultó que cuando alguien podía llegar a desentrañar el problema, inmediatamente era redireccionado a una página de Google donde se ofrecía un futuro contrato para trabajar en la empresa. Aparentemente, quien podía resolver el entuerto numérico, era digno de trabajar en Google. Curiosidades de Internet, ¿no?.

lunes, 21 de enero de 2008

Una definición



Autoconciencia
Separación que hace el hombre de sí mismo respecto al mundo objetivo, toma de conciencia de su relación con el mundo, de su propio ser como persona, de su conducta, de sus actos, pensamientos y sentimientos, de sus deseos e intereses. El animal es idéntico a su actividad vital; sólo en virtud de su presencia modifica la naturaleza, es decir se relaciona con ella de manera inmediata. En cambio, el hombre se relaciona con la naturaleza de manera mediata, a través de su quehacer social y ante todo mediante el empleo de instrumentos de trabajo. Gracias al trabajo se separa de la conexión natural: en el proceso del trabajo relaciona sus fines y objetivos con el material de la naturaleza y tiene en cuenta sus propias posibilidades. Al modificar la naturaleza, se modifica a sí mismo. El hombre, al crear productos en el proceso del trabajo, en cierto modo se desdobla y en el objeto de su actividad contempla la obra de sus manos. Se diferencia a sí mismo como agente respecto a los objetos de su hacer. Pero, como quiera que el trabajo siempre posee un carácter social, el hombre empieza a adquirir conciencia de sí mismo como hombre, como partícula, como célula del sistema histórico dado, únicamente al relacionarse con otro hombre como con su semejante, al ver en otro al hombre. En la formación de la autoconciencia, desempeña un importante papel el lenguaje, ya que éste constituye la realidad inmediata del pensamiento y aparece [31] en esta función para cada individuo sólo porque existe para otros. La autoconciencia (como afianzamiento, garantía), surge al mismo tiempo que la conciencia como derivada de ella, pero se manifiesta en un estadio sensiblemente más elevado del desarrollo de la humanidad. En un principio, el hombre se diferencia del objeto, adquiere conciencia del objeto de su actividad y de sí mismo como sujeto, únicamente de manera directa, en el proceso del hacer práctico con las cosas. Luego, la autoconciencia aparece como gentilicia, como colectiva: el hombre aún se halla plenamente absorbido por la gens, que se presenta como portadora y centro de la esencia humana. Al hundirse el régimen gentilicio, al aparecer la civilización y al separarse el individuo como tal, surge propiamente la autoconciencia de la persona. En la historia de la filosofía, la autoconciencia ha sido concebida como principio agente, y con esto a menudo se agotaba la comprensión de la actividad práctica del hombre (Fichte, Hegel, jóvenes hegelianos). No pocas veces se entendía la autoconciencia como principio creador respecto al mundo objetivo. En realidad, la autoconciencia, que es un principio activo, sólo puede comprenderse como resultado y como faceta de la actividad práctica del hombre en la esfera de la producción social, depende del reflejo del mundo objetivo y está condicionada por este último.
(Robado del sitio http://www.filosofia.org/, definición que aparece en el Diccionario soviético de filosofíaEdiciones Pueblos Unidos, Montevideo 1965).